Ajustes que debes evitar en Yoga

Da igual si eres profesor de yoga o si “sólo” practicas.

Evitar hacer ajustes inadecuados o dejar que te los hagan debería ser una prioridad para ti, en cualquier caso. 

Un mal ajuste puede lesionar a una persona, y un conjunto de malos ajustes prolongados en el tiempo pueden mantener a la persona estancada durante un tiempo indefinido.

Como lees. Ajustar mal puede ser contraproducente y dejarte estancado.

De los ajustes se ha creado toda una cultura dentro del yoga.

Hay talleres, cursos y escuelas de personas que te dicen cómo se hacen los ajustes perfectos.

A más enrevesados y difíciles de reproducir, mejor. Así entre tanta complejidad se oculta lo más posible el hecho de que no suelen tener ningún sentido. 

Tan sólo hay que echar un ojo a algunos ejemplos.

No creo que haga falta ser un experto en biomecánica para ver que sentarte en la pierna de tu alumno para ajustarle un guerrero quizá no es lo más coherente. O de que ir atando a tus alumnos con cinturones quizá no es una manera muy orgánica de progresar.

Quizá eres una persona con suerte y no has experimentado este nivel de absurdez en los ajustes que te hayan hecho o enseñado.

Lo más normal es que no sea el caso, pero si lo es debes saber que tienes suerte, no es lo habitual.

En este artículo te quiero explicar los ajustes que siempre deberías evitar tanto aplicar a tus alumnos como dejar que te apliquen a ti. 

Ajustar mal, como decía, puede ser demasiado arriesgado además de innecesario. 

Pero antes, entendamos cómo sí debería ser un ajuste.

Cómo debería ser un ajuste

El concepto de ajustar viene de una concepción de lo correcto y lo incorrecto al hacer algo.

Si ajustamos posturas en yoga es porque entendemos cómo es correcto hacerlas y cómo es incorrecto. 

Y si entendemos cómo es correcto o incorrecto colocar el cuerpo en una posición concreta teniendo en mente un objetivo concreto, significa que entendemos bien cómo funciona el cuerpo.

Aquí aparece el primer problema.

El conocimiento sobre el cuerpo es tan limitado en general que difícilmente estas concepciones de lo correcto e incorrecto tengan un buen fundamento.

Y claro, si empezamos a ajustar según lo que hemos oído, visto o leído en algún sitio pero cuyo fundamento no entendemos, entonces estamos ajustando al azar.

Coloco personas según creo que deberían estar, pero no entiendo por qué deberían estar así. 

Absurdo.

Y peligroso.

Por otro lado, cuando se habla de ajustes se suele hacer referencia principalmente a ajustes físicos.

Verás, esta debería ser la última de las opciones.

Los ajustes físicos no funcionan casi nunca. 

La mayoría de cosas que intentamos corregir tocando y moviendo el cuerpo de la persona se podrían solucionar con ajustes verbales. Indicaciones detalladas de qué tiene que hacer la persona.

Si la persona no hace por sí misma aquello que debe hacer para corregir su postura y llega algo/alguien externo a moverla, nunca va a entender ni su cabeza ni su cuerpo cómo se corrige eso.

Hay casos y casos. 

Algún ajuste físico puede ser puntualmente necesario. Pero cuanto más sutil, mejor. Y si lo puedes evitar, mejor aún.

En definitiva, un ajuste debería estar muy bien fundamentado (lo que implica conocimiento y comprensión del cuerpo), debería ser lo más sutil posible y se debería evitar siempre que se pueda evitar el contacto físico.

Ajustes a evitar sí o sí

Dentro de la poca conveniencia de ajustar físicamente a tus alumnos (o dejarte ajustar físicamente) hay ajustes innecesarios pero prácticamente inocuos y otros ajustes que deberías evitar sí o sí para reducir drásticamente el riesgo de lesión.

Ajustes con el peso corporal

Me encontré con este cartel promocional de un curso de ajustes de la Yoga Alliance y me pareció espectacular como ejemplo de lo que no hacer:

Ajustar a personas con tu propio peso corporal es lo más descontrolado y alejado del yoga que puede haber en una clase.

El peso corporal de alguien más sobre tu cuerpo hace que la tensión mecánica se multiplique por mucho, sobre todo en posturas con grandes palancas como las que se ven en la imagen.

Por un lado, añades una tensión mecánica enorme e innecesaria. Eso es lo que rompe a la gente.

Por el otro, el único interés de fondo es que el cuerpo del practicante se consiga colocar en una posición que se parezca lo más posible a la foto del manual de turno que tenga en su cabeza el instructor que ajusta. Te quieren hacer progresar a toda costa, aunque te rompas y aunque haga falta echarse encima.

Puro ego.

El cuerpo no funciona así, eso no ayuda a avanzar ni entender nada a nadie, y todo el riesgo al que se somete al practicante es por puro ego.

Si no sabes hacer que tus alumnos progresen sin ponerles peso encima, entonces es que no sabes lo suficiente para dedicarte a dar clases. Debes pararte, estudiar, entender, aplicarlo en ti misma/o y luego volver a tus clases. 

Suena duro, pero más duro es ser alguna de las chicas que están siendo ajustadas en la imagen.

Apuntalamientos

Llamo apuntalamientos a esos ajustes donde el profesor coloca a la fuerza a una persona en una postura ya sea empujándola con su propia fuerza (aunque no apoyando un peso muerto sobre ella como en el caso anterior) o colocándola “apuntalada” con varios props o elementos externos.

En esta imagen se ve un buen ejemplo.

Si el profesor se aparta, la persona retrocede en el rango de movimiento. Está apuntalada en la postura, necesita esa fuerza externa para sostenerla ahí.

En esta otra imagen se puede ver un buen ejemplo usando un cinturón o cuerda en el muslo, la pared, otro cinturón en los codos y unas cuantas mantas.

Creo que pocos ejemplos hay mejores de ajustes “apuntalando”.  

Ajustes permanentes

El concepto es sencillo: Cualquier ajuste que necesite mantenerse durante todo el tiempo de ejecución de la postura, debería quedar descartado.

Si la persona no es capaz de sostenerse ahí, no debería estar ahí. Hay mucho trabajo previo por hacer. Un trabajo que servirá para algo más que para decir que has hecho una postura que no has podido ni mantener un momento por ti misma/o. 

Esta persona, por ejemplo, claramente no podrá mantener esa posición de su cuerpo, en especial del brazo de atrás, sin la ayuda del profesor. Este tipo de ajustes aportan bien poco. 

Además, en este caso concreto, yo me preocuparía por la rodilla izquierda de esa chica. 

Las fuerzas externas provocan tensiones mecánicas innecesarias, como te decía antes. Ya suele haber tensiones mecánicas excesivas con tu propio peso corporal, imagínate con el de otras personas por encima. 

La importancia de saber lo que estás haciendo

“Ajusta mucho en tus clases, a los alumnos les encanta”

Si hay una frase clásica que se repite en las formaciones de yoga, es esta.

Es una frase cierta. 

Por lo general, a las personas les encanta que les presten atención y sentir que alguien está pendiente y corrige lo que hace mal.

Sería estupendo si así fuera.

La realidad es bien distinta. 

La formación en anatomía y biomecánica brilla por su ausencia aún a día de hoy.

Los ajustes se usan de forma efectista para que parezca que se está haciendo algo y paliar así la inseguridad del profesor de turno que no sabe transmitir sus indicaciones de forma lo suficientemente clara si recurrir a mover por su propia mano los cuerpos de sus alumnos

Existe una enorme carencia del conocimiento y fundamento necesarios para poder tomar decisiones adecuadas en cuanto a ajustes.

Y también una carencia a nivel pedagógico.

Eso de que te digan que ajustes mucho que a los alumnos les encanta y que te enseñen ajustes innecesarios y peligrosos en las propias formaciones ayudar, ayudar, no ayuda.

Es imprescindible comprender qué estamos haciendo. Qué implicaciones tiene. 

Es imprescindible saber cómo funciona el cuerpo humano para trabajar con él.

Y también tener al menos una base si eres practicante, para saber si quien te quiere ajustar tiene alguna idea de lo que está haciendo o no. 

Si yo hubiera dejado que me hicieran todos los ajustes que me querían hacer (sobre todo en India), hoy en día estaría escribiendo sobre las lesiones que me provocaron. 

Conclusiones

No hay peor manera de ayudar a un alumno que ajustarle físicamente (en la mayoría de ocasiones).

Necesitar ajustar a tus alumnos sólo demuestra una gran falta de herramientas a nivel pedagógico y a nivel de conocimientos.

Es algo que debes saber.

Hay muchas formas de enseñar, y unas funcionan mucho mejor y son más seguras que otras.

Esas que funcionan mejor suelen verse con un profesor que explica y dicta con rigurosidad y ajusta nada o muy poco en sus clases. 

La diferencia es abismal.

Y no, los alumnos no se molestan. Al contrario.

Que una persona no venga a colocarte en una posición que no estás entendiendo por ti mismo tan sólo hace que te esfuerces más en entenderla por ti mismo y prestes más atención a las indicaciones. 

La mayoría de ajustes son innecesarios y muchos de ellos son peligrosos. 

Hay formas y formas de hacerlos, claro está.

Hay gente muy bruta que prácticamente (o literalmente) te salta encima y camina por tu espalda, y hay gente muy sutil que tiene más cuidado. 

El primer caso será más riesgoso, pero el segundo no tiene por qué tener algún sentido si no está bien fundamentado.

Que los ajustes sean “suaves” y con cariño no significa que sean necesarios.

No lo son en la mayoría de ocasiones.

Espero que este artículo te sirva y que te ayude tanto para reflexionar como para tomar mejores decisiones.

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Pasa un día estupendo 🙂


Ariel de Gatica.

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