Cómo evitar molestias en posturas de meditación sostenidas

“Hola Ariel!!!

Me gustaría que hablases sobre cómo abordar físicamente espacios de tiempo muy amplios en meditación.

Me refiero a experiencias como el tantra blanco en el que se puede estar en sukhasana o ardha padmasana durante 11, 22, 31 o 62 minutos seguidos, con 10-15 minutos de descanso entre meditaciones.

Es toda una experiencia a nivel energético, però también es verdad que rodillas y espalda se resienten… y si las meditaciones son con los brazos levantados en alguna posición o mudra… se vuelve muy duro.

Me gustaría saber qué tipos de «descanso» se podrían hacer para «recuperar» un poco a estas zonas del exceso de tensión… a sabiendas que igualmente va a ser «excesivo», cómo llevarlo a un plano más amable con el cuerpo.

Muchas gracias!!

Clara”

Hace unos días me llegó esta consulta por email de Clara, una suscriptora de esta lista. 

Me resultó interesante, porque tiene mucho donde rascar y creo que puede ser muy revelador compartir una respuesta bien desarrollada.

Voy a darle forma de artículo para estructurar bien las ideas.

Como te digo, creo que todos podemos sacar bastantes cosas en claro de aquí.

Clara hace referencia a pasar periodos de tiempo largos en postura de meditación, experiencias energéticas, molestias/dolores de espalda y rodillas, trabajo con brazos elevados, etc.

Realmente hay mucho que se puede decir a partir de esto.

Vamos a ello.

Cómo abordar físicamente espacios de tiempo amplios en meditación

La esencia de la práctica de posturas de yoga es preparar al cuerpo para que permita el trabajo en otros aspectos igual o más importantes como la meditación y atención. 

Si el cuerpo no interrumpe demasiado con molestias, dolores o fatiga, o incluso si conseguimos que el cuerpo no nos limite con lesiones o patologías, entonces podremos proseguir de forma más eficiente con nuestro empeño en el desarrollo espiritual con otras técnicas.

Aquí tenemos el primer gran punto: el cuerpo debe estar preparado.

Colocar a nuestro cuerpo en posturas que no está acostumbrado a sostener durante un periodo de tiempo más largo del que está acostumbrado a mantener en estático es una combinación que muy probablemente acabará trayendo problemas. 

Cuanto más exigente sea para nuestro cuerpo la postura que elegimos sostener y más tiempo decidamos mantenernos quietos en esa postura, más tensión mecánica excesiva estará habiendo sobre distintas partes de nuestro cuerpo y mayores consecuencias tendremos que soportar.

Si esto se hace de forma recurrente y con una frecuencia alta, entonces la aparición de molestias o incluso lesiones se vuelve mucho más probable. 

Yo mismo me lesioné la rodilla derecha por sentarme a meditar durante una hora cada día durante más de un mes completo en postura de piernas cruzadas con un cuerpo que no estaba preparado para ello y sin entender cómo funcionaba. Fue al poco de empezar en esto del yoga y no sabía todo esto que te acabo de comentar. 

Yendo al caso concreto que nos comenta Clara en su mensaje, hay varias situaciones:

  • Sentarse en Sukhasana (postura fácil), algo que no debería ser muy problemático porque en apariencia se ve como una postura sencilla. Sin embargo, si no tienes una buena movilidad de caderas las rodillas van a quedarse altas, la columna lumbar flexionada y la tensión mecánica en general será demasiado grande.
  • Sentarse en Ardha Padmasana (medio loto), lo que ya de por sí provoca una tensión mecánica enorme. Si no se tiene una muy buena movilidad de caderas la rodilla de la pierna que está en loto acabará por resentirse mucho ya que la tensión mecánica será muy grande. Tengo un vídeo en YouTube explicando esto, puedes verlo pulsando aquí.
  • Pasar 11 minutos seguidos sentada en meditación, que es un periodo de tiempo bastante corto en general, a no ser que lo hagas en una posición tan intensa como puede serlo Ardha Padmasana o Padmasana incluso.
  • Pasar hasta 62 minutos seguidos sentada en meditación, lo que ya de por sí es un periodo de tiempo bastante largo y nada recomendable si no estás preparado para ello. Si quieres meditar tanto tiempo seguido y tu cuerpo no acompaña, siéntate en una silla hasta que tengas un cuerpo adaptado a ese nivel de exigencia. O sufre las consecuencias. Las dos opciones están ahí, aunque la segunda es bastante innecesaria. 

Trabajos imprescindibles para practicar posturas de piernas cruzadas con seguridad

En caso de que quieras progresar hacia tener un cuerpo capaz de soportar un periodo de tiempo largo sentado en postura de piernas cruzadas hay puntos que es imprescindible trabajar. 

Movilidad de caderas en general. Si tus caderas no son móviles, tus rodillas se van a resentir sí o sí. 

Movilidad de rotación externa de caderas en particular. Sobre todo deberás centrarte en ser móvil en rotaciones externas de caderas. Esto es lo que te permitirá que las rodillas no te queden muy altas cuando cruces las piernas. 

Flexibilidad de la cara anterior del tronco. Si tu pecho y abdomen están rígidos, tu columna difícilmente podrá sostener la postura y además el centro de gravedad se moverá hacia delante, generando más tensión en rodillas y en lumbares. 

Algunos consejos

Apunta:

Coloca altura bajo tus isquiones para elevar la pelvis y las caderas respecto las rodillas. Si tus rodillas no bajan, entonces sube el resto del cuerpo.

En esta imagen puedes ver un ejemplo. Puedes colocar un cojín de meditación, una mantita, un bloque o incluso otra esterilla doblada. Cualquier cosa que te de altura y sea razonablemente cómoda te ayudará.

Elige la postura más cómoda para ti. No es necesario meditar en loto o en medio loto o en ninguna postura que no te resulte cómoda y para la que no estés preparada. No vas a tener una mejor meditación por hacerla en loto por mucho que se pueda leer por ahí. Si alguien necesita una postura específica para que su meditación tenga sentido, te puedo asegurar que está más pendiente de nimiedades que de meditar.

Usa la pared. Apoya tu espalda en la pared para descargar parte de tu peso sobre ella, así tu musculatura no tendrá que soportar todo tu peso corporal y será más sencillo no sobrecargar tu espalda lumbar.

En la siguiente imagen ves un buen ejemplo, aunque esta persona claramene necesita colocarse una altura bajo glúteos para que esas rodillas no queden tan arriba. 

Práctica con los brazos elevados

Ya sea practicando posturas o en ciertas formas de meditación, elevar los brazos es una práctica que puede ser problemática en la mayoría de ocasiones si es por un tiempo prolongado o incluso si el tiempo no es tan prolongado.

¿Alguna vez has salido de clase de yoga con dolor/molestias en el cuello y no sabes por qué? 

Observa si en esa clase había que elevar los brazos en unas cuantas posturas, probablemente esa fuera la causa.

Y es que para sostener un brazo elevado la musculatura que acaba participando es musculatura cervical, que por otro lado es pequeña y no está tan preparada para este tipo de gestos, lo que hace que la tendencia a sobrecargarse sea muy alta.

Si haces una práctica de meditación donde los brazos se mueven constantemente o donde sostienes los brazos elevados de forma estática, lo más normal es que acabes con demasiada tensión en esa musculatura y por consecuencia en la columna cervical en general.

Con lo molesto e incómodo que esto es y las consecuencias directa que tiene como más tensión en mandíbula, dolor de cabeza o, incluso, migrañas. 

No es que elevar los brazos sea malo, ni mucho menos, pero hacerlo con una musculatura del cuello débil (que es la situación de la enorme mayoría de personas) y hacerlo de forma sostenida o repetitiva acaba por tener estas consecuencias.

Entonces, ¿cómo practicar meditaciones con los brazos elevados?

No lo hagas.

Si te molesta el cuello después, claramente es que no estás preparada para hacerlo. 

También puedes ir probando a reducir el tiempo que los brazos pasan elevados, a ver si encuentras un punto soportable. Pero la verdad es que es bastante innecesario. 

Si quieres hacerlo como un reto mental y no te importa tu salud física, adelante. Pero debes saber que no tiene ningún sentido fisiológico.

Para meditar, por suerte, no hace falta ser un faquir. Pero si quieres realizar prácticas faquiristas con conocimiento de las consecuencias, adelante.

Aquí entramos en un terreno que es importante dilucidar.

Si crees que es imprescindible elevar los brazos ya sea por el hecho de aguantar esa posición mentalmente o porque lo hagas para sostener un mudra, y le das una importancia mayor a este esfuerzo o al mudra entonces debes asumir las consecuencias físicas.

Yo te puedo asegurar que no es necesario.

Las herramientas están bien mientras tengan sentido para ti, si te restan en vez de sumar, no hay motivo para usarlas. O al menos, para usarlas de esa forma. 

Llevo años meditando, y cuanto más medito más me doy cuenta de que todo lo que no sea la meditación en sí misma es un accesorio, un complemento, y para nada algo imprescindible. 

En el mensaje, Clara pide algún consejo para que, aún a sabiendas de que el esfuerzo es “excesivo”, sea más leve la consecuencia.

La respuesta a esto es clara: eso no existe.

Si tu esfuerzo es excesivo, si la tensión mecánica es excesiva, entonces no puedes evadir las consecuencias.

Es como conducir directamente hacia un muro a 100km/h y pretender que el coche sólo se raye la pintura. 

No existen descansos que compensen una tensión mecánica excesiva.

Lo único que te librará de las consecuencias de una tensión mecánica excesiva es que la tensión mecánica sea menor. Reducir la intensidad, reducir el sobreesfuerzo. 

Conclusiones

La conclusión principal que me gustaría transmitirte es la siguiente: necesitas prepararte para lo que quieres hacer.

No se puede pretender colocar a un cuerpo que no está preparado en una posición para la que no está preparado y que no haya ninguna consecuencia negativa.

No se puede pretender provocar voluntariamente tensiones excesivas y que no haya consecuencias negativas.

Hay dos formas de lograr que la tensión no sea excesiva:

  1. Preparar a nuestro cuerpo para que pueda soportar esa tensión, por lo que de forma relativa la tensión se reducirá.

  2. Reducir directamente la tensión para que sea menor y no sea excesiva, reduciendo el sobreesfuerzo, la intensidad, el tiempo que se mantiene la tensión, etc.

Y si tu cuerpo no está preparado, entonces prepáralo antes de someterlo a ese esfuerzo.

Mientras tanto siempre podrás adaptar el esfuerzo a tus capacidades actuales.

Aunque muchas veces no son para nada necesarios ciertos sobreesfuerzos. Eso de mantener los brazos elevados, por ejemplo, ya te puedo asegurar que es innecesario.

Al final, las experiencias energéticas como la que comenta Clara se acaban dando de forma mucho más fluida y eficaz si no maltratamos al cuerpo en el proceso. Pero esto requiere más tiempo y probablemente más concentración. 

Por norma general, lo que requiere mayor esfuerzo tiene mayores recompensas. Pero esto hace referencia a esfuerzos coherentes, no a hacernos daño por el camino.

Espero que este artículo-respuesta te sirva y hayas podida sacar algo en claro de él.

Si quieres aprender sobre cómo funciona el cuerpo y su movimiento en la práctica de yoga para no caer en las consecuencias negativas de no entender bien lo que estás haciendo, puedes comprobar si hay plazas abiertas para la Especialización en Biomecánica del Yoga escribiéndome por email a ariel@arieldegatica.com

Mientras tanto, ten un día estupendo 🙂

Ariel de Gatica.

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