La palabra hernia es muy poderosa.
Sólo con oírla muchísimas personas se asustan.
Si un profe de yoga la escucha en clase, se tiende a poner nervioso.
Y las reacciones se vuelven en ocasiones irracionales.
Para quien padece la hernia, significa algo grave y que le vuelve frágil.
Para algunos profesores de yoga es una situación difícil con la que lidiar en clase con mucho cuidado.
Para otros profes de yoga significa pedirle directamente a la persona con la hernia que se vaya de clase porque no la saben atender.
Según distintas estadísticas una gran mayoría de la población adulta tiene al menos una hernia discal. El porcentaje varía según la fuente, pero en cualquier caso es bastante más de la mitad de la población.
De todas estas personas, sólo un 20-30% las tienen diagnosticadas. El resto vive tan tranquilamente con su hernia sin saber que la tiene.
En cualquier caso, es una incidencia enorme que convierte a la hernia discal en una de las lesiones más comunes en la población general en todo el mundo.
Y si tantas personas tienen hernias y el mundo sigue girando, surgen preguntas:
¿Es tan grave una hernia discal?
¿Qué limitaciones tiene?
¿Se puede seguir haciendo ejercicio con una hernia?
¿Se puede hacer yoga con una hernia discal?
Si es que sí, ¿Qué tenemos que tener en cuenta?
Para responder a todo esto, primero es necesario que entendamos de qué estamos hablando.
Cómo funciona un disco intervertebral
No voy a entretenerme demasiado en detalles anatómicos, pero es importante que entendamos qué es un disco intervertebral y cómo funciona.
La articulación vertebral
La articulación vertebral es la forma en que se unen dos vértebras entre sí.
Cada vértebra tiene dos partes claramente diferenciadas: el cuerpo vertebral y las apófisis espinosas y transversas.
La unión de dos vértebras entre sí es diferente en cada una de estas partes.
Los cuerpos vertebrales se unen entre sí a través de un disco intervertebral, formando lo que se conoce como una articulación somática.
Las apófisis se unen entre sí a través de articulaciones sinoviales, es decir, las superficies articulares están dotadas de cartílago articular y se unen a través de estructuras muy similares a las del resto de articulaciones del cuerpo. Esta unión forma las articulaciones interapofisarias.
La articulación somática
Nos interesa, pues, estudiar la articulación somática, que es el lugar donde se encuentra el propio disco intervertebral.
Cuando hay movimientos vertebrales, el disco funciona como un mecanismo hidráulico que amortigua las fuerzas que se dan sobre las vértebras.
El disco se deforma de manera que absorbe las cargas y reduce la fricción y el impacto sobre el propio hueso.
Por ejemplo, en movimientos de flexión y extensión el disco se comprime de las siguientes maneras:
Lo que se señala con una flecha dentro del disco es la dirección que toma el propio núcleo del disco, que es una estructura de consistencia gelatinosa que es la que permite esa capacidad de deformarse y absorber las cargas. Todo lo que rodea a ese núcleo se llama anillo fibroso y es la parte rígida que da estructura y forma al propio disco.
Si las cargas que soporta el disco son excesivas, acabará por desgastarse en diferentes medidas.
Lesiones del disco intervertebral
Un disco puede lesionarse en diferentes medidas e ir perdiendo su capacidad de absorber cargas con ello.
Desgaste discal: El primer estadio de degeneración discal es el desgaste del anillo fibroso. Las fibras de esta capa externa del disco se van deteriorando y rompiendo, lo que hace que el disco pierda parte de su capacidad para absorber cargas.
Protrusión discal: La siguiente fase es en la que el propio anillo pierde su capacidad de dar forma al disco y contener el núcleo, por lo que el disco se deforma y el núcleo se desplaza.
Hernia discal: Es la última fase, donde el anillo se rompe por completo y el núcleo sale del anillo. En este punto el núcleo puede presionar a la médula espinal y provocar una crisis de hernia, un dolor nervioso por compresión muy grande y limitante, o puede simplemente provocar una inflamación que limite mucho la movilidad en esa zona. También puede ser que no presente síntomas por no presionar ninguna estructura importante.
Limitaciones con una hernia discal
Cuando se produce una hernia discal hay dos riesgos:
- Si la hernia es sintomática, es decir, si provoca dolor y limitación en el movimiento por ese dolor, entonces añadir más carga sobra la zona sólo hará que las consecuencias se agraven ya que la inflamación podrá aumentar y la musculatura de la zona tenderá a volverse aún más rígida como mecanismo de protección, lo que aumentará la compresión a su vez y podrá paradójicamente aumentar el daño.
- Si la hernia no es sintomática o los síntomas son leves, el riesgo está en la confianza que puede llevarnos a realizar movimientos muy intensos que provoquen un agravamiento de la hernia y que finalmente ésta pase de no ser sintomáticas o apenas reportar síntomas a volverse muy limitante. Aquí viene el miedo de la mayoría de personas a moverse si saben que tienen una hernia.
Obviamente moverse teniendo una hernia discal no es malo, pero sí que es cierto que tenemos que entender que hay ciertos esfuerzos que pueden ser demasiado grandes en ciertos momentos.
Si la hernia es reciente (menos de 2 meses) o si aún hay dolores y limitaciones importantes (aunque hayan pasado varios meses), es un momento donde el movimiento debe ser más controlado.
Principalmente habrá que ser precavidos con los movimientos de flexión de columna en la zona de la hernia que sean muy intensos. También habría que prestar atención a los movimientos de extensión, aunque realmente no suele ser donde se den los problemas.
Evitando rangos de movimiento muy profundos en flexión y extensión en esos primeros momentos de la lesión estaremos teniendo casi toda la precaución necesaria.
A no ser que la persona se duela de simplemente existir, no habrá mayores problemas con el movimiento mientras entendamos que debemos controlar las cargas que soporta ese disco roto.
En algunas ocasiones hay personas con hernias que por algún motivo le cuesta al cuerpo recuperar lo suficiente como para que no de problemas. Estos casos debemos entender que no son para nada lo habitual, y para ello están las pruebas de imagen que pueda hacer para controlar la evolución su médico.
Incluso en estos casos, el movimiento controlado ayudará a la desaparición más rápida de los síntomas.
En resumen: cuidado con los movimientos profundos de flexión y extensión de columna en la zona de la hernia y no dejar de moverse son las mejores recomendaciones a tener en cuenta en estos casos.
Entonces, ¿Se puede practicar yoga con una hernia discal?
Sí.
Teniendo en cuenta todo lo mencionado en el apartado anterior no hay ningún problema con practicar yoga teniendo una hernia discal.
Si se hace con cuidado será muy positivo incluso en la recuperación del tejido y la desaparición de limitaciones.
Por otro lado, si pretendemos hacer como si nada hubiera pasado y no cuidamos los movimientos profundos de columna, sobre todo en las primeras semanas, entonces puede ser que empeoren los síntomas y se alargue la recuperación.
Una hernia no es algo tan grave como muchas personas creen, pero no deja de ser una lesión.
Igual que si te rompes una muñeca irás apoyando de a poco peso en ella para que no pierda movilidad y se vaya recuperando, pero no harás como si nada y cargarás todo tu peso sobre la muñeca, igual ocurre con una hernia.
Iremos moviendo la columna, usándola con relativa normalidad, pero entendiendo que hay un tejido roto y una inflamación que se deben ir recuperando.
Si no hay prisas, el yoga ayuda más que desayuda. Si hay prisas, es al contrario.
El miedo exagerado a las hernias discales
En nuestra sociedad solemos asociar hernia a algo grave.
Te quedas “clavado” en el lugar, sin poder moverte.
No te puedes levantar de la cama.
No puedes caminar.
El dolor es constante.
Todos estos factores suelen ser los que primero se vienen a la mente al escuchar la palabra hernia.
Sin embargo, es importante entender que esto no es ni mucho menos la generalidad.
Una crisis de hernia puede verse de esta forma, pero no tiene por qué ser en absoluto algo prolongado en el tiempo.
Si el abordaje no es adecuado, como en cualquier lesión, los dolores y limitaciones tardarán más en irse. Pero como te digo, en cualquier lesión ocurre esto.
Si te rompes el tobillo y al día siguiente quieres ir caminando a trabajar, obviamente tu recuperación se va a resentir y tu experiencia yendo a trabajar caminando va a ser horrible.
El problema está en no entender una hernia como lo que es, una lesión donde un tejido está roto, hay una inflación y debe recuperarse.
He trabajado con cientos de personas con hernias y uno de los principales problemas que retrasaban su mejoría era precisamente que le tenían tanto miedo a la hernia que no se movían en absoluto, por si acaso.
Si el cuerpo no se mueve, no se cura. De hecho, empeora.
Ahora bien, suelen darse situaciones de blanco y negro. De no moverse, a intentar hacer vida normal con un disco roto no parece una solución muy adecuada.
Tomar los calmantes que te da el médico y ponerte a moverte sin tener nada en cuenta, acaba siendo bastante mala idea.
¿Te imaginas romperte el tobillo, tomarte un ibuprofeno y salir a caminar esperando que no te moleste para nada? No parece que tenga mucho sentido. Resultaría absurdo frustrarse porque has caminado y ahora te duele todo mucho más y la inflación es más grande.
Hay que darle sus tiempos al cuerpo.
Moverlo, sí. Pero entendiendo que no podemos imprimir fuerzas grandes sobre un tejido roto y esperar que se recupere. Tenemos que ser progresivos.
Muchas veces, personas con hernias me han dicho muy enfadadas que no tengo ni idea y que las hernias sí son algo muy grave.
Entiendo que si sufres una crisis de hernia pienses así. Pero la realidad es la realidad, lo más probable es que esas personas no hayan tenido un buen asesoramiento o que formen parte del porcentaje mínimo donde el daño es demasiado grande y todo cueste mucho más de recuperar.
La realidad es que una hernia es una lesión, sin más. Tejido que se rompe y que, aunque no del todo (como en cualquier lesión), sí que se recupera en gran medida.
Igual que te rompes un brazo y unos meses después puedes estar “como si nada” en la mayoría de situaciones cotidianas, igual ocurre con la rotura de un disco intervertebral (salvando las distancias, claro).
No es grave. Y pensar que lo es, agrava el problema: fomenta miedos, reduce el movimiento, y se crea una asociación cuerpo-mente donde el dolor está asociado a esa zona. Esto último es súper habitual, pero para hablar de dolor necesitaría, al menos, otro artículo completo para una introducción.
Conclusiones
Se puede hacer yoga con una hernia discal.
Es importante entender cómo funciona una hernia para poder movernos con seguridad y tranquilidad.
Debemos eliminar la asociación de “gravedad” al concepto de hernia, es un paso necesario para aumentar la mejoría.
Si eres profe de yoga debes entender todo esto, ya que si tú mismo asocias una limitación y gravedad mayores de la cuenta a la hernia estarás transmitiendo ese miedo al alumno lesionado.
Como en cualquier lesión, es fundamental tener ciertos conocimientos. Y como en cualquier lesión, el movimiento será muy positivo en general si se entiende cómo hacerlo con cierta precaución.
Si tienes una hernia o eres profe y tienes alumnos con hernias, creo que te puede interesar formarte y profundizar en cómo abordar y ayudar a una persona con hernia discal.
Tengo un curso completo donde explico precisamente cómo abordar y adaptar la práctica para una persona con hernia discal y además tienes un caso real documentado y ejemplos de secuencias que puedes practicar de forma totalmente segura.
Puedes ver la información del curso aquí “Abordando Hernias en Yoga”.
Es muy accesible y muy útil. Esa fue justamente la idea cuando lo creé.
Nada más por hoy, este tema podría extenderse mucho más pero creo que para ser un artículo, está bastante bien.
Espero que te sirva 🙂
Pasa un día estupendo,
Ariel de Gatica.
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