Tendinitis de hombro y otros cuentos en clase de Yoga

Desde hace años cada vez que escucho a alguien decir en una clase mía “tengo tendinitis del hombro” se me encienden las alarmas de profe.

Inmediatamente haré una serie de preguntas a esa persona y durante la clase estaré más atento al movimiento de sus hombros y a su actitud.

En mi experiencia personal me he visto en esta situación decenas de veces, pero en ninguna de ellas recuerdo que la tendinitis fuera tal. 

Quizá alguna hubiera y se ha ido de mi mente, pero en principio siempre que han habido “tendinitis de hombro” se trataba de diagnósticos dichos por algún médico de cabecera sin levantar la vista del monitor donde escribía sus recetas de anti-inflamatorios o, directamente, de autodiagnósticos al azar. 

Igual que en esta sociedad hablar de una hernia de disco para la mayoría de personas suena a lesión gravísima que ya nos dejará impedidos para siempre, cada vez que el hombro molesta aparece automáticamente una tendinitis de alguna parte que lo explica y, por supuesto, nos incapacita para movernos.

A veces, y esto es pura experiencia personal, ya lo desarrollaré más adelante en este artículo, esa incapacitación es arbitraria y a conveniencia de si un ejercicio gusta más o menos. 

No te preocupes, voy a ahondar en esto.

Pero antes de seguir, veamos primero qué es una tendinitis de hombro.

¿Qué es la tendinitis de hombro?

Una tendinitis es la inflamación del tendón. 

El tendón es ese tejido más rígido que une al músculo con el hueso y, algunas veces, a otros tejidos conectivos.

En una tendinitis este tendón estará inflamado por un sobre-esfuerzo mecánico, un exceso de tensión, y provocará dolor y limitación en el movimiento.

Cuando el músculo se contraiga o la articulación se mueva en general, el tendón ya irritado causará un dolor que habitualmente es limitante y hace que no podamos seguir con el movimiento. 

Al fin y al cabo, el movimiento provoca más tensión mecánica sobre un tejido que ha sufrido un exceso de tensión mecánica. Si te pellizcas una herida, duele, pues esto sería algo parecido. 

En el hombro hay varios músculos cuyos tendones son susceptibles de sufrir una inflamación (tendinitis). En la imagen anterior se aprecia la representación de algunos de ellos.

Identificar una tendinitis de hombro

El movimiento provoca tensión mecánica y hace “gritar” de dolor al tendón. 

La manera más efectiva de detectar una tendinitis en el hombro es con ciertos movimientos que pongan al tendón en una tensión mecánica suficiente para notar el dolor y la limitación.

Obviamente hay otras formas de detectar la inflamación que implican test manuales o pruebas diagnósticas de imagen, pero eso se lo dejaremos a un fisioterapeuta. Como profes de yoga, nos limitamos al movimiento. 

Habitualmente una persona con tendinitis debería notar molestias con movimientos de abducción del hombro, alejando el brazo del cuerpo.

En algunas ocasiones también se notará en flexión de hombro, es decir elevando el brazo por delante del cuerpo.

A parte de estos movimientos que nos sirven a modo de tests también podemos complementar la investigación con una sencilla pregunta a la persona con el hombro dolorido:

¿Notas un dolor localizado al tocar en alguna parte concreta del hombro? 

Si la persona nota un dolor localizado en una zona concreta al presionar esto podría sumar a la idea de que hay una inflamación. 

Si la persona nota un dolor limitante en ciertos movimientos o incluso en reposo y no tiene un diagnóstico claro, deberíamos recomendarle ir a un fisioterapeuta que pueda diagnosticarle de forma más exhaustiva. 

Situaciones

Cuando una persona aparece en tu clase de yoga diciendo que tiene una “tendinitis de hombro” se pueden estar dando tres situaciones.

Autodiagnóstico

Ésta es muy común.

La persona ha escuchado alguna vez sobre la tendinitis de hombro y cree que cualquier dolor en el hombro es una tendinitis. 

Muchas veces ocurre que lleva tanto tiempo diciéndose a sí misma que es una tendinitis que tiene el autodiagnóstico integrado de forma profunda en su cabeza.

Sin embargo, no se le ha ocurrido nunca ir a un médico o fisioterapeuta a que le diagnostiquen o, incluso, ha ido y no se lo han diagnosticado pero sigue pensando que es una tendinitis. 

Me lo dijo el médico

En muchas otras ocasiones la persona tiene el diagnóstico de tendinitis en el hombro pero sin ningún tipo de test serio o prueba que lo respalde.

Simplemente fue al médico de cabecera y éste le dijo que debía ser una tendinitis.

La realidad es que la mayoría de médicos de cabecera, aún a día de hoy, entienden más bien poco sobre el aparato locomotor y acaban soltando diagnósticos sin pruebas para poder recetar alguna pastilla antidolor que sirva de paliativo a la situación y le permita mantener su cupo de doce pacientes por hora.

Estos casos son especialmente complicados de gestionar, porque un médico que le ha dedicado menos de cinco minutos ha puesto en un papel que tiene tendinitis en el hombro y la persona tiende a pensar que eso de la tendinitis ya es algo intrínseco a ella. 

Estoy en tratamiento de fisioterapia

Esta debería ser la respuesta más común, pero es justo lo contrario.

Si se da el caso significa que ya hay un profesional sanitario ocupándose de la tendinitis y muy probablemente haya un diagnóstico serio al respecto.

Si ya tenemos mucha suerte, encontraremos un abordaje basado en el movimiento y la persona podrá darnos las pautas concretas de su fisioterapeuta según qué movimientos son recomendables y cuáles aún no. 

Pero la verdad es que esto no es muy común.

Por un lado, porque las personas tienden a ir al médico, luego al traumatólogo y probar a tratar el dolor con pastillas antes de ir a un fisioterapeuta.

Por el otro, porque muchas personas se sienten bien con una primera sesión pero prefieren no pagar más sesiones de fisioterapia y buscan moverse menos a ver si así les vale. 

De cualquier manera, en esta situación lo tendremos fácil ya que tendremos pautas de su fisioterapeuta para seguir y la certeza de que realmente hay algo en ese hombro. 

Tendremos cuidado y esas pautas en cuenta y listo. 

Cuentitis aguda en clase de yoga

Si la situación que nos encontramos es una de las dos primeras, tenemos un caso claro de cuentitis aguda.

La persona se está contando un relato que no está sustentado por un test serio, y esto suele evidenciar situaciones donde las molestias en los hombros no tienen nada que ver con una tendinitis.

Si la persona no tiene un diagnóstico o el diagnóstico no tiene una prueba de imagen o tests concretos que lo respalden, y encima nuestras observaciones no nos hacen sospechar de tendinitis, entonces lo más habitual es que no haya ninguna tendinitis.

Hay un relato que la persona se cuenta a sí misma, pero no un daño físico real. 

Si en nuestras observaciones vemos que la persona tiene limitaciones de movimientos del hombro y dolores limitantes, la mejor opción que tenemos es recomendarle ir a ver a un fisioterapeuta y que traiga un diagnóstico concreto. 

Pero si no es así, es hora de observar más.

En una clase de yoga la persona sin tendinitis pero que cree tener tendinitis va a notar molestias en el hombro pero si observamos lo suficiente veremos que las molestias son aleatorias o incluso desaparecen cuando se le olvidan.

Veremos a la persona hacer un movimiento en una postura y verle la cara de dolor o escuchar su queja por el dolor, y luego en el mismo movimiento del hombro pero en otra postura ya no notará ese dolor.

Si el movimiento es el mismo y el dolor está y no está, no estamos hablando de una tendinitis.

Recuerda que en la tendinitis hay un tejido irritado que siempre se va a irritar más con más tensión mecánica, es decir, con el mismo movimiento.

Si el dolor aparece a veces sí y a veces no, de forma intermitente y aleatoria, entonces no hay un tejido irritado que se esté irritando aún más con esos movimientos. 

En otras ocasiones veremos a la persona hacer exactamente la misma postura y ejercicio y unas veces le dolerá y otras no, de forma también aleatoria e intermitente. 

Si bien es cierto que muchas personas tienden a exagerar sus molestias, la realidad es que en la mayoría de ocasiones no se trata de personas inventándose o exagerando síntomas.

El dolor está ahí, pero la causa en estos casos no es una tendinitis.

Aquí está el punto fundamental.

Un autodiagnóstico o un diagnóstico rápido y sin pruebas puede esconder otro motivo real por el que los síntomas aparecen. Al fin y al cabo, el dolor está.

Muchas veces el propio diagnóstico o autodiagnóstico hace que la persona tenga miedo de ciertos movimientos y esta hipervigilancia puede acabar por agravar los síntomas.

El dolor no es más que el resultado de evaluar el riesgo de una situación en el cuerpo con toda la información que hay disponible, y si parte de esa información es un diagnóstico o autodiagnóstico que suena fiable el sistema nervioso también lo tendrá en cuenta. 

Entonces, ¿por qué tanta gente tiene molestias en los hombros si no es tendinitis?

Buena pregunta.

Pueden ser muchos motivos. Lo más habitual es un origen tensional: muscular o fascial.

En la mayoría de casos, si no hay una lesión reciente, con el conocimiento adecuado podremos ayudar mucho a esta persona. 

En muchas ocasiones dentro de una clase grupal, en ocasiones más concretas tendrá que ser en sesiones individualizadas. Dependerá del caso.

Ten en cuenta que para ponernos a trabajar con alguien con dolores, molestias o ciertas limitaciones debemos tener una formación previa profunda, no vale con buscar en internet, con las pocas horas de anatomía de tu formación estándar de yoga o con leer algún libro típico de anatomía del yoga.

En todo esto es precisamente en lo que formo a mis alumnos en la Especialización en Biomecánica del Yoga.

Llevamos años haciéndolo y ellos llevan años ayudando a personas justamente en estas situaciones. No sustituyendo a un profesional sanitario, sino complementándose.

Diagnósticos descriptivos y responsabilidad en tu clase de Yoga

Hemos visto ya casos en los que no hay siquiera un diagnóstico real de la tendinitis.

También hay casos donde sí hay un diagnóstico concreto de tendinitis. A veces incluso con pruebas de imagen.

Sin embargo, un diagnóstico de tendinitis no lo es todo.

Muchas veces se considera el final del trabajo médico, pero no es más que el principio.

Un diagnóstico de tendinitis no es más que un diagnóstico descriptivo. Describe una inflamación en el tendón, nada más.

No describe la causa, no describe el abordaje, no describe las precauciones durante el abordaje… No describe nada más.

Es casi como decir que tienes Síndrome del Mal Respirar porque, efectivamente, respiras mal.

Ok, respiro mal, pero ¿por qué?, ¿qué hago?

Si la persona que aparece en tu clase con tendinitis de hombro está siguiendo un abordaje de fisioterapia, entonces el fisioterapeuta ya está llevando el trabajo un paso más allá y probablemente se esté entendiendo el origen y la solución del problema. Muy sencilla en la mayoría de casos, por otro lado. 

Si la persona que aparece en tu clase con tendinitis de hombro no está siguiendo ningún tratamiento aparte de tomar anti-inflamatorios, entonces es importante observar.

Si la persona realmente tiene una limitación en su movimiento, encaje o no con una tendinitis, lo más responsable es recomendarle trabajar con un fisioterapeuta que pueda hacer un buen diagnóstico y un buen abordaje. Si vemos que es algo abordable y tenemos los conocimientos necesarios, podremos ayudarle de forma muy sencilla directamente. Al fin y al cabo prescribir movimiento y respiración no es intrusión en ningún tratamiento.

Si la limitación no es tal y realmente sólo hay algunas molestias pero nada demasiado limitante, es importante no alimentar la neurosis y eliminar de nuestro vocabulario de profe el término “tendinitis” para dejar de alimentar ese relato de lesión incapacitante que fragiliza tanto a la persona y, en muchas ocasiones, le da argumentos para fragilizarse aún más con las palabras. 

Aquí quiero dejar muy claro que debes ser responsable y honesto a la hora de trabajar con la salud de otras personas. Si no tienes una formación adecuada tu deber es derivar a quien sí la tenga y pueda atender a esas personas que aparecen con dolores o limitaciones claras.

Si tienes una buena formación y sabes diferenciar cuándo una persona necesita y cuándo no ir a un profesional sanitario, entonces será fácil para ti ayudar a esa persona, ya sea de forma directa o derivándola a otro profesional antes de volver a trabajar con ella. 

Conclusiones

Muchas personas se inventan diagnósticos según lo que tienen en su cabeza.

Muchas personas tienen diagnósticos pobres y, en demasiadas ocasiones,  erróneos. 

Muchas personas se creen más limitadas de lo que realmente están.

El movimiento bien dirigido no va a ser nunca foco de problemas, sino al contrario.

Ahora bien, hay que saber dirigirlo.

Puedes pulsar aquí para ir a ver una clase gratuita donde analizo el movimiento en varias posturas, y así empiezas a tener estas herramientas que se vuelven imprescindibles cuando trabajamos con el cuerpo de otras personas. 

Si una persona te viene a clase con una tendinitis difusa, unos días la tiene y otros no, en un mismo movimiento a veces le molesta y a veces no, y cuando la ves concentrada te das cuenta de que se le olvida el dolor, entonces lo mejor que puedes hacer es actuar como si nada y olvidarte de esa “tendinitis” y de la propia palabra.

El propio hecho de ver al final de tus clases que se pudo mover sin problemas va a actuar de forma terapéutica sobre la persona. 

Espero que este artículo te sirva y puedas sacar ideas interesantes y aplicables de él.

Ah, y si tienes cualquier aporte me encantará leerte en los comentarios de aquí abajo 🙂

Ten un día estupendo,

Ariel de Gatica. 

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1 comentario en “Tendinitis de hombro y otros cuentos en clase de Yoga”

  1. Buenos días Ariel, soy instructora de yoga y tengo diagnosticado por imagen una hernia de disco L4-L5, etc., y además tengo el supraespinoso parcialmente roto con artrosis, artritis y demás …itis. (Según el traumatólogo, no entendía cómo puedo tener el rango de movimiento que tengo, 100%, con lo que sale en la RM)
    Mis medicamentos son la escucha; cuando puedo o no puedo bajar o subir la intensidad; cuando les he de dar reposo para recuperar. Y entre otras actividades, nadar, para mí hernia, espalda y crol. Fisio y acupuntura y por supuesto yoga a dosis pautada para mi hombro y mi Sra.Hernia.
    Mis dolores y mis «limitaciones» me ayudan a montar clases con sentido común y con seguridad para tod@s.
    Que tengas buen día, un abrazo.

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Ariel de Gatica
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