La práctica de yoga y la mirada hacia dentro

Cuando practicamos yoga estamos más cerca de nosotros mismos.

No son sólo palabras bonitas. Realmente somos de manera más genuina mientras estamos practicando, ya sean posturas, pranayama, meditación u otras técnicas del yoga.

Básicamente, porque no tenemos mucho margen a sacar nuestra máscara social cuando tenemos que tener toda nuestra concentración en esta práctica y parte fundamental de ella es el ensimismamiento.

Para entendernos, no da casi tiempo a no ser nosotros mismos cuando practicamos.

Estamos tan enfocados en lo que hacemos, que lo hacemos de una manera muy genuina, muy auténtica. Y bueno, esto cumple con su cometido.

El espejo en la esterilla

El momento de pararnos y ponernos a practicar es estupendo para conocernos un poco más. Si indagamos en lo que más nos pasa desapercibido vamos a encontrar la información más valiosa.

Me refiero a la actitud. La actitud determina nuestra reactividad. Si reaccionamos y cómo reaccionamos ante distintas situaciones nos va a hablar mucho de lo que hay detrás de nuestras palabras y de nuestra personalidad.

Lo que se esconde detrás de la personalidad es el Ser, tu yo sin condicionamientos sociales ni culturales. Básicamente tu personalidad es parte de ti, pero no eres tú.

Si consigues ver a través de tu personalidad vas a poder conocerte de verdad. De eso va el yoga.

El cómo reaccionas cuando tienes que hacer una postura que no te gusta, cómo reaccionas cuando algo no te sale como esperabas, cómo te comportas cuando conoces y controlas lo que estás haciendo, o al contrario, tu actitud cuando no tienes algo bajo control… Todo esto (y mucho más) te va a hablar sobre cómo te tomas todas estas situaciones en tu vida cotidiana.

Es muy probable que si reaccionas con atrevimiento cuando te toca hacer algo que da miedo, te comportes igual en otro contexto de tu día a día, o si por el contrario esto te bloquea física y emocionalmente, pues muy seguramente te ocurra igual con un miedo fuera de la esterilla.

Si cuando meditas eres incapaz de aguantar quieto 5 minutos, me juego una mano a que la paciencia te fallará también si tienes que hacer una cola muy larga del supermercado.

La mirada hacia dentro

Evidentemente, no todo tiene por qué ser tan simplista, cada cual tenemos nuestras complejidades. Pero nada como aprender a observar para descifrarlas, y ningún mejor momento que cuando te subes a la esterilla.

Al menos, al principio.

Después, con el tiempo y la práctica, si aprendes a observar, puedes observarte en cualquier momento, y en cualquier situación.

Una buena manera de entrenarte en el arte de la autoobservación es bajar el ritmo durante un momento.

En algún momento concreto que tú elijas, baja el ritmo, detente un instante en lo que estés haciendo, y observa lo que estabas pensando. ¿Qué pensabas respecto a lo que hacías hace un momento? ¿Qué crees que evidencia el pensar de esa manera respecto a esto que hacías? Intenta apartarte emocional y racionalmente de ello, y plantéate qué te parece lo que acabas de observar.

Si, puntualmente, vas parando en distintas situaciones y haciéndote estas sencillas preguntas, no vas a tardar en encontrar pautas que te ayuden a comprenderte.

Es muy sencillo, no ocupa tiempo, y funciona mucho mejor de lo que puede parecer a simple vista. Te animo a probarlo.

El conocimiento es poder. El autoconocimiento es libertad.

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